EL TIEMPO
En un tiempo muy lejano el hombre pirdió la luz de la conciencia. ¡Aquel tiempo marcó la especie!
La niebla y el hielo empezaron a adelantar y poco a poco envadieron también los cuerpos en sus estructuras. El dolor empezó a expandirse y con el dolor también la nostalgia de algo que se había perdido.
El tiempo en su peregrinar marcó la especie sellandola con el miedo. ¡Y el miedo empezó a hacerse sentir y con el miedio la nostalgia de lo perdido!
Ahora, en los tiempos actuales, quien se ha despertado comprende cuánto el miedo ha hecho daño a la acción en su expresión.
¡El pasaje de este momento hará salir a flote estados de miedo dentro de los corazones que no han saboreado el despertar sagrado!
Arcángel Uriel